
Simon Kochen y John H. Conway, el matemático que popularizó el «juego de la vida» y nos iluminó sobre recreaciones numéricas, publicaron The Strong Free Will Theorem en Notices of the AMS.
Se trata de un curioso trabajo sobre la naturaleza de las partículas subatómicas. El resumen viene a decir que como no puede explicarse cómo funciona la aleatoriedad con que se se comportan las partículas a nivel cuántico, el «libre albedrío» es la única opción. El término ha sido elegido de forma provocativa y premeditada: dicen que la falta de explicaciones hace que esa «libertad» de la que gozan es exactamente la misma… que la de los experimentadores que las están observando.
Teorema del libre albedrío.
Gerard ‘t Hooft (Nobel en el 99) ha publicado un artículo defendiendo en cierto modo las variables ocultas (y por tanto el determinismo). Se titula “How Does God Play Dice? (Pre-)Determinism at the Planck Scale“.
A la vez, uno de los más prestigiosos matemáticos en activo, John Horton Conway ha publicado otro artículo titulado “The free will theorem” demostrando que, si tenemos cierto grado de libre albedrío, también lo tienen las partículas elementales, bajo ciertas suposiciones.
Un problema del teorema de Conway es que su afirmación contrapositiva (si las partículas no tienen libre albedrío, no lo tenemos nosotros) no parece muy atractiva…La cuestión es que precisamente lo que dice ‘t Hooft es que las partículas no tienen libre albedrio. Sólo estamos libres de contradicción en el caso deprimente.